Entendemos el ocio como un elemento de primer orden para el
desarrollo de las potencialidades creadoras. Lo deslastramos de
los significantes peyorativos que lo han marcado a través del
tiempo, porque creemos que si se utiliza con rigurosidad es un
elemento único de alianza de la creatividad del ser humano. Es
aliado vital para el crecimiento, desarrollo y disfrute del
hecho turístico y al lado de su inanición aparente debe
transformarse y mantenerse como ente dinamizador de propuestas
que mitiguen la modorra del día a día y generen la presencia de
una mente crítica que planteé escenarios para el disfrute de una
industria, que apenas sí se ha hablado de ella, nos referimos a
la Industria del Ocio.
La industria del
ocio comienza a tener su punto de sustentación en la radio como
elemento principal del entretenimiento y luego con la
televisión. A su vez la producción literaria ocupa un lugar
preponderante. El deporte como elemento de masas, el cine y el
teatro son factores relevante de la industria del ocio. Y
actualmente internet pasa a ocupar el primer lugar en el
atractivo visual y sonoro del ocio creador; tanto así que los
especialistas de las ciencias humanísticas han creado el
concepto de la generación NET.
Muchos artistas hacen alusión al ocio, no sin
darle una fuerte carga humorística a estos temas,
como «Y NO HAGO MÁS NÁ» del afamado grupo
salsero EL GRAN COMBO de Puerto Rico.
Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me
perfumo,
me como un buen desayuno y no hago más na', más na'.
Después yo leo la prensa, yo leo hasta las
esquelas,
o me pongo a ver novelas y no hago más na', más na'.
A la hora de las doce yo me como un buen almuerzo
de arroz con habichuelas y carne guisada, y no
hago más na'.
Después me voy a la hamaca a dormir una siestita;
y a veces duermo dos horas y a veces más, y no
hago más na'.
Y me levanto como a las tres, y me tomo un buen
café,
me fumo un cigarillito y tomo mi guitarra y me
pongo a cantar.
A la la, a la la, a la la lara la lara
Y a la hora de la comida me prepara mi mujer
un bistec con papas fritas con ensalada y mil
cosas más.
Y me lo mando y no hago más na'.
Luego me voy al balcón, cual si fuera un gran
señor,
a mecerme en el sillón, Con mi mujer a platicar.
A larara la la.
¡Ay!, cuando se me pega el sueño enseguidita me
voy a acostar,
y duermo hasta por la mañana y no hago más na',
más na'.
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
¡Oigan!, yo nunca he doblado el lomo y no pierdan
su tiempo,
no voy a cambiar. ¡Qué va!
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
Señores, si yo estoy declarado en huelga,
¡sí!, ¡mi mujer que me mantenga! ¿Oíste?
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
Qué bueno, qué bueno, qué bueno, qué bueno es
vivir la vida,
¡comiendo, durmiendo y no haciendo na'!
Oiga compay, ¿usted sabe lo que es estar en un
sillón mece que te mece?
Esperando que lleguen los cupones del Seguro
Social... ¡Así cualquiera!
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
Recibiendo la pensión por loco, de loco yo no
tengo na', ¡listo que soy!
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
Qué bueno... Traen un plato de mondongo, arroz,
habichuela y carne guisá, para empezar.
(Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar)
¿Quién trabajará? ¿Quién, yo? Búscate a otro, yo
ya hice lo que iba a hacer.
Divago
VISIBLE ASOMBRO

Posiblemente a veces decimos cosas que, a la vista de algunos,
carezcan de sentido. Siempre se corre el riesgo de la crítica; pero
hay que filosofar, porque “quien no filosofa se fosiliza”. Un
ejemplo explicativo: hay muchas maneras de mirar los senos de una
mujer, y ese mágico momento cuando tienes la ocasión de verlos, que
son casi todas las horas, despierta diferentes sensaciones según sea
la ubicación de ellos, los senos, en el espacio tiempo. Si los senos
son pequeñitos no admite discusión; es más, pasan desapercibidos. Si
son lolotas pero se ven naturales, pueden despertar apetencias y
retrotraernos a momentos de la infancia. Si se presentan redonditas,
pero “achatadas en los polos y abultadas en el ecuador”, ya sabemos
que fueron victimas del bisturí y que será harto difícil darles
siquiera un besito; pura vitrina, pues. Pero donde el asombro,
adquiere ribetes de madre, y deja a un lado cualquier vestigio
erecto-maníaco es cuando las ves, una de ellas, siendo chupadas, en
toda la extensión de la palabra, por un hambriento bebé. Allí el
placer se transforma en respeto; porque hay que ver que no importa,
ni la edad de la hembra, ni el sitio en que se encuentra, ni la edad
del bebé, ni los que estén presentes (conocidos, extraños); ni si
hay frío o calor; ni la prenda que esté usando la amamantadora. Nada
de eso, no señor. Es un acto mágico, es la vida misma y mirar las
lolitas grandes o chicas, naturales o artificiales, ¿bonita o feas?,
no debe despertar el más mínimo síntoma de libidinosidad. ¡De lo
contrario, eres un Pecador!
Rogue, 8 de Octubre de 2005
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